Infanto-juvenil

¿En qué consiste?

La infancia y la adolescencia son etapas de grandes cambios y aprendizajes que, en ocasiones, pueden venir acompañadas de dificultades emocionales, conductuales o de adaptación. La terapia infanto-juvenil ofrece un espacio seguro y acogedor donde los niños y adolescentes pueden expresar lo que sienten, aprender a comprenderse mejor y desarrollar estrategias para afrontar sus retos de manera saludable. A través del juego, la conversación y herramientas adaptadas a cada etapa evolutiva, se busca fortalecer sus recursos personales y acompañar a las familias en el proceso, favoreciendo así el bienestar y el desarrollo integral de los más jóvenes.

¿Qué podemos tratar?

Miedos intensos, preocupaciones excesivas, ansiedad de separación, ataques de pánico o fobias escolares/sociales.

Tristeza persistente, irritabilidad, apatía, pérdida de interés en juegos o actividades, baja energía o desesperanza.

Comportamientos desafiantes, rabietas intensas, desobediencia persistente, agresividad o problemas de autocontrol.

Problemas para identificar, expresar o regular las emociones; explosiones emocionales, ansiedad ante cambios o frustración.

Problemas de concentración, desmotivación, bajo rendimiento, estrés frente a exámenes o rechazo escolar.

Sentimientos de inseguridad, comparación con los demás, falta de confianza en las propias capacidades.

Dificultades para hacer amigos, timidez excesiva, conflictos entre hermanos o con compañeros de clase.

Restricción de la comida, atracones, vómitos, preocupación por el peso o la imagen corporal.

Consecuencias de experiencias dolorosas como bullying, abuso, negligencia, violencia o pérdidas familiares.

Procesamiento de pérdidas significativas (fallecimientos, separación de los padres, cambios de entorno).

Insomnio, pesadillas recurrentes o terrores nocturnos que afectan al descanso y al bienestar.

Miedos intensos que van más allá de lo esperado para la edad (oscuridad, separación, fracaso escolar, rechazo social).

Conflictos entre padres e hijos, adaptación a separaciones o divorcios, llegada de nuevos hermanos, dinámicas familiares tensas.

Uso problemático de videojuegos, redes sociales, internet o móvil que afecta a la vida cotidiana.

Procesos de autoconocimiento y construcción de una identidad saludable.

Rabia, impulsividad o reacciones desproporcionadas frente a la frustración.

Un lugar adaptado a niños y adolescentes, donde pueden expresarse libremente y aprender herramientas para su bienestar.

¿Qué formato sigo?

Frecuencia

Semanal
Quincenal
Mensual
Las frecuencias se adaptan al progreso de la terapia.

Modalidad

Online
(Solo adolescentes)
Presencial
(Menores de 13 años y adolescentes)

Tiempo

1 Hora
El tiempo de la sesión es aproximado.