Depresión
Puede que sigas yendo a trabajar, ocupándote de tu familia, cumpliendo con todo lo que se espera de ti… y que aun así, por dentro, sientas que algo no acaba de estar bien.
Esto es agotador.
Tal vez no sabes muy bien cómo llamar a lo que sientes o describir exactamente lo que te pasa, pero sí sabes que llevas tiempo sin estar bien. Que te cuesta más de lo normal levantarte, concentrarte, estar presente… Con el miedo acechando a que estés exagerando y lo que te pasa no sea para tanto… Que no tengas motivos reales para encontrarte tan mal. Que hay gente con problemas mucho peores y no se quejen. Pero esa tristeza, ese vacío, ese malestar, no se va.
Quizás esto te suene familiar:
- No disfrutas de lo que antes te gustaba, y no sabes por qué.
- Sigues funcionando, trabajando, cumpliendo lo que se espera de ti, pero te sientes agotado y desconectado. Haciendo tripas corazón para poder llegar a todas las exigencias y expectativas mientras te sientes deshecho por dentro, casi como una cáscara vacía que se mueve por inercia.
- Hay momentos en los que sientes una opresión en el pecho, una angustia que no sabes de dónde viene ni cómo parar, pero que lleva mucho tiempo acompañándote.
- Te has ido alejando de la gente porque ya no tienes fuerzas para estar ni para ponerte una careta y aguantar el tipo.
- No recuerdas la última vez que te sentiste tranquilo, sin esa tristeza constante de fondo o simplemente bien.
- No sabes cuándo ni cómo ha sucedido, pero sientes que te has perdido por el camino, no te reconoces.
- Sientes que eres “el fuerte” o “el pilar” de la familia y te ha tocado sostener a tus seres queridos en su malestar, mientras tú no tenías permiso para romperte ni mostrarte vulnerable para no preocupar a nadie.
Lo que podemos conseguir en terapia:
- Entender qué te pasa y por qué llevas tanto tiempo sintiéndote así.
- Recuperar energía e ilusión para volver a disfrutar de cosas sencillas.
- Levantarte sin esa sensación constante de peso en el pecho.
- Aliviar el agotamiento, el vacío, la tristeza o la desconexión.
- Empezar a preguntarte qué necesitas y qué quieres tú, y no solo qué esperan de ti.
- Sentirte más conectado contigo mismo, con las personas que quieres y con tu vida.
- Reconocerte cuando te mires al espejo. Volver a sentir que sigues ahí.
- Atreverte a poner los límites que necesites para vivir de una forma más respetuosa contigo mismo y conectar con lo que deseas genuinamente para ti, piensen lo que piensen los demás.