Perinatal

La maternidad no siempre se parece a lo que una espera o le gustaría. Cada etapa del camino trae sus propios retos (que pueden removernos intensa e inesperadamente) y pueden aparecer de formas muy variopintas: la duda sobre si querer ser madre o no, la espera de un embarazo que no llega, un proceso de reproducción asistida agotador, visitas y ecos interminables, un parto traumático, un posparto teñido de luces y sombras o una pérdida devastadora de la que casi nadie habla.

Sea cual sea tu etapa en este sendero, aquí tienes tu sitio para darle (y darte) espacio para coger aire y respirar durante un rato.

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Puede que lleves tiempo dándole vueltas a si quieres ser madre o no, sin conseguir llegar a una respuesta clara y posponiendo tu decisión. A veces sientes que quieres, y otras ni de lejos te sientes preparada o segura de ello, y esa ambivalencia te genera más angustia que la propia pregunta en sí. Tus circunstancias, el tiempo, tu edad, tu entorno o tu pareja pueden estar metiendo mucha presión en la ecuación, pero bajo todo ese ruido, hay una parte tuya muy íntima e importante que merece ser escuchada antes de decantarte por una u otra decisión. Ha llegado el momento de darle voz.»

Quizás esto te resuene:

Lo que puede
cambiar en terapia:

Puede que lleves un tiempo intentando quedarte embarazada sin conseguirlo, o que te hayan diagnosticado subfertilidad y te encuentres en ese terreno pantanoso donde nada es descartable y las respuestas no son del todo claras. Que cada mes se convierta en una ansiada espera cargada de miedo y esperanza a partes iguales, y que cada regla se sienta como un puñal rebosante de tristeza, miedo, frustración e impotencia.

Tal vez te sea familiar:

Lo que podemos lograr en terapia:

Puede que estés viviendo un embarazo especialmente complicado, ya sea por motivos médicos, porque llegó tras un arduo proceso de reproducción asistida o por ambas cosas. Que las innumerables pruebas, ecografías y visitas estén haciendo mella en ti y te mantengan constantemente en alerta y alimentando el miedo a que algo malo pueda ocurrir, a no ilusionarte por si acaso… comiéndose el espacio íntimo que debería ser de conexión contigo y con tu bebé. Y tal vez incluso todo esto esté ocurriendo mientras tu entorno te reprocha que deberías estar feliz y relajada, que «le estás pasando al bebé tu tristeza o estrés» para acabar de rematar la situación con una buena dosis de culpa.

Y puede que te sientas identificada con esto:

Lo que podemos conseguir en terapia:

Puede que el parto no saliera como esperabas o deseabas… que fuera distinto a lo que querías, que se complicara o que fuera directamente traumático, y que el posparto se te esté haciendo cuesta arriba, siendo la puerta de entrada a una inesperada y profunda soledad, tristeza, despedidas (y bienvenidas) con las que no contabas, rabia, agotamiento, recuerdos y preguntas acerca de tu propia infancia, de la forma de cuidar de tu madre, de cambios y peleas en la relación de pareja, de reacciones que sientes impropias de ti, de sentirte desbordada sin poder poner la vida o el cuidado en pausa…justo cuando menos espacio tienes para procesarlo y con una falta de sueño más que evidente.

Además, dependiendo de la red de apoyo de la que dispongas, es muy probable que la mayoría de gente sepa cuántas cacas ha hecho el bebé, pero no se haya parado a preguntarte si has podido comer algo en lo que llevas de día, si necesitas que te lleven un tupper caliente o que cojan a la criatura para que te puedas dar una ducha. No todo el mundo ve que antes de sostener a ese bebé en brazos, tú ya has pasado el desgaste de 9 meses de embarazo y un parto, sumado a la exigencia propia de la lactancia (sea cual sea) y de las obligaciones del día a día.

Con el nacimiento de tu criatura, también ha nacido una madre, y al igual que ambos necesitáis el tiempo y el espacio para conoceros, tú también lo necesitas para reconocerte y descubrirte en tu nuevo rol. Este es el momento y el espacio para cuidar a las que cuidan.

Y puede que te
reconozcas en esto:

Lo que puede
cambiar en terapia:

Si es así, lo siento muchísimo. No importa en qué momento ocurriera (ya sea muy pronto durante la gestación o después del nacimiento) ni cuánto tiempo lleves cargando con ello: quiero que sepas que tu dolor es totalmente real y merece todo el espacio y tiempo que necesites.

Este es uno de los duelos más silenciados que existen. A veces la gente no sabe bien qué decir, o dice cosas que, aunque sean con buena intención, duelen y mucho «al menos ya sabes que puedes quedarte embarazada», «era muy pronto, no llegaste a conocerlo», «tienes que ser fuerte por el que ya tienes»…La sociedad no siempre sabe cómo acoger este dolor y lo deja sin lugar donde existir. Aquí sí lo tiene, y le daremos la importancia que merece.

Quizás esto te sea familiar:

Lo que podemos conseguir en terapia: