Duelo
Puede que desde esa pérdida, no sientas el mundo igual aunque aparentemente todo siga su curso. El trabajo, las obligaciones familiares, la gente cercana… todo continúa, mientras una parte de ti sigue congelada en el tiempo, en una especie de apnea que parece no tener fin, mientras los demás siguen adelante con su vida. Y tú no sabes cómo seguir con la tuya sin esa persona.
Tal vez te sientas identificado:
- A veces sientes que no puedes con el peso de esta ausencia ni puedes imaginarte tu vida sin esa persona.
- Hay fechas, lugares o pequeños detalles que te devuelven de golpe al dolor, cuando menos lo esperas.
- Sigues adelante con tu vida sin saber muy bien cómo, pero llevas una losa contigo a todas partes o sientes que una parte de ti se quedó con esa persona, aunque por fuera los demás no tienen por qué darse cuenta.
- Hay días en los que no puedes hablar de lo ocurrido, y otros en los que necesitas hablar de todo esto una y otra vez. Notas que quienes te rodean ya no saben qué decirte o se cansan de escucharte dar vueltas a los mismos temas.
- Te cuesta encontrarle sentido a seguir haciendo planes, o a cosas que antes te ilusionaban y te asaltan la culpa si te diviertes o te preguntas si podrías haber hecho algo diferente.
- Notas una tristeza de fondo que no se va, aunque a veces puedas distraerte de ella.
- Puede que te sientas profundamente triste, o que notes que estás mucho más irritable de lo normal y que cualquier cosa te desborda con facilidad: una tontería puede hacer que se te salten las lágrimas o que te enfades sin poder evitarlo.
- Sientes que tienes menos paciencia con la gente de tu alrededor, incluso con quienes no tienen nada que ver con lo ocurrido.
Lo que podemos lograr en terapia:
- Tener un espacio donde tu duelo tenga su propio ritmo, sin fecha de caducidad ni presión por "estar bien" ya.
- Aprender a llevar esta pérdida, no a que desaparezca: que deje de ocupar todo el espacio para que puedas volver a vivir, disfrutar y relacionarte con tus seres queridos.
- Encontrar tu propia manera de seguir adelante sin esa persona, siguiendo conectado a ella de otra forma y sin que mantener el vínculo signifique quedarte atrapado en el dolor.
- Soltar la culpa de seguir viviendo, de reír, de hacer planes, de desear cosas de nuevo, sin que eso sea traicionar a quien perdiste.
- Volver a sentir tranquilidad de nuevo.
- Reconstruir quién eres después de esta pérdida, integrando lo vivido en lugar de fingir que puedes volver a ser exactamente quien eras antes.